martes, 21 de febrero de 2012

TEMA: LA PALABRA DE DIOS

La Palabra de Dios Realizó la Creación de Sus Obras

Por la palabra de Jehová fueron hechos los cielos, y todo el ejército de ellos por el aliento de su boca. Salmos 33:6.

El mundo material se halla bajo el control divino. Toda la naturaleza obedece las leyes que la gobiernan. Todas las cosas hablan acerca de la voluntad del Creador y la practican. La nubes, la lluvia, el rocío, la luz del sol, los chubascos, el viento, la tormenta, todos están bajo la supervisión de Dios y le rinden obediencia implícita a Aquel para quien trabajan. La plantita diminuta sale de la tierra, primero como hierba, luego espiga, y después el grano lleno en la espiga. El Señor los usa como sus siervos obedientes, para hacer su voluntad. Primero se ve el fruto en el capullo, que contiene a la futura pera, durazno, o manzana, y el Señor los desarrolla en el momento adecuado, porque ellos no se resisten a su obra. No se oponen al orden de sus disposiciones. Sus obras, tales como se ven en el mundo natural, no se comprenden ni se valoran, ni siquiera en un cincuenta por ciento. Estos predicadores silenciosos enseñarán sus lecciones a los seres humanos, si tan sólo quieren ser oidores atentos.
¿Cómo puede ser que el hombre, hecho a la imagen divina, y dotado con las facultades de razonamiento y habla, sea el único que no aprecia los dones que Dios le ha concedido y los que, si se los trabaja, pueden aumentar? Los seres humanos, con su capacidad de ser elevados y ennoblecidos, dotados para ser colaboradores del más grande Maestro que el mundo haya conocido jamás, ¿podrán contentarse con permanecer como seres imperfectos y de carácter incompleto, produciendo desorden en lugar de transformarse en vasos de honra? ¿Podría suceder que los cuerpos y las almas de la herencia comprada por Dios sea tan estorbada por hábitos mundanales y prácticas no santificadas que nunca lleguen a reflejar la hermosura del carácter de Aquel que hizo todas las cosas bien con el fin de capacitar al hombre imperfecto, mediante la gracia de Cristo, para que también las hiciera, y al fin escuchara la bendición de Cristo: “Bien, buen siervo y fiel; sobre poco has sido fiel, sobre mucho te pondré; entra en el gozo de tu Señor” Mateo 25:21?
Dios habló, y sus palabras crearon las obras del mundo natural. La creación de Dios no es sino un almacén de medios, listos para que él los emplee instantáneamente en realizar lo que le plazca. No hay nada que sea inútil, pero la maldición permitió que el enemigo sembrara espinas y cardos. ¿Podrá ser que únicamente los seres racionales causen confusión en nuestro mundo? ¿No habremos de vivir para Dios? ¿No lo hemos de honrar? Nuestro Dios y Salvador es Omnisapiente, todo suficiente. Vino a este mundo para que su perfección se pudiera revelar en nosotros...
Nuestra fe debe crecer. Debemos parecernos más a Jesús en conducta y disposición. Si se obedece, la luz que alumbra sobre nuestro sendero, la verdad que nuestra inteligencia no puede rechazar, santificará y transformará el alma... El conocimiento de la verdad, la sabiduría celestial, los dones espirituales y los bienes del cielo nos son concedidos para que experimentemos un mejoramiento sabio.

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